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Problemas hepáticos en perros: síntomas y tratamiento

Problemas hepáticos en perros: síntomas y tratamiento

El hígado es un órgano muy importante para la salud de nuestros amigos peludos. La función hepática interviene en el proceso digestivo y la depuración de toxinas. Por eso, si el hígado no funciona bien, el perro puede enfermarse.

Los problemas hepáticos en perros, a pesar de ser bastante comunes, son muy difíciles de detectar. Conocer los síntomas de las hepatopatías caninas es fundamental para realizar un diagnóstico precoz y establecer el tratamiento más adecuado.

¿Cuáles son los síntomas de los problemas hepáticos en perros?

El hígado tiene una gran capacidad de regeneración. Esto hace que los problemas hepáticos en perros no se desarrollen hasta que el hígado pierde entre el 70 y el 80 % de su capacidad funcional. A partir de ese momento, el órgano empieza a fallar y aparecen los primeros síntomas, que suelen ser los siguientes:

  • Pérdida del apetito.
  • Bajada de peso.
  • Vómitos periódicos e intermitentes.
  • Diarrea.
  • Aumento de la ingesta de agua.
  • Incremento de la micción.
A medida que la insuficiencia hepática avanza, se van sumando otros signos clínicos más graves y específicos:
  • Ictericia. Se trata de la coloración amarillenta de las mucosas, provocada por la acumulación de bilis en el organismo. La ictericia también tiñe la orina de un color marrón oscuro.
  • Encefalopatía hepática. Es la inflamación del cerebro que se produce por la acumulación de toxinas en la sangre (como el amoníaco) cuando el hígado no consigue eliminarlas. La encefalopatía hepática causa descoordinación, desorientación, debilidad, cambios de comportamiento e incluso convulsiones, en los casos más graves.
  • Ascitis y edemas. La acumulación de líquidos en el abdomen y las extremidades, también conocida como ascitis, se produce por una disminución de las proteínas séricas y un aumento de la tensión en las venas que transportan la sangre hasta el hígado. Esto también provoca la aparición de edemas.
  • Úlceras y hemorragias. En los casos más avanzados, los perros con problemas hepáticos pueden sufrir úlceras y hemorragias en el estómago, el intestino y el sistema urinario. Esto se manifiesta a través de sangre en las heces, los vómitos y la orina. También puede desembocar en hematomas en diferentes partes del cuerpo.

Tratamiento de los problemas hepáticos en perros

El tratamiento de los problemas hepáticos en perros dependerá de la precocidad del diagnóstico y la causa de la disfunción hepática. Para detectar el origen de la hepatopatía, el veterinario necesita evaluar el daño que hay en el hígado realizando una serie de pruebas de laboratorio, que pueden incluir: análisis de sangre, radiografías, ecografías, histopatologías e incluso una biopsia. Una vez que el veterinario determine el diagnóstico, pautará el tratamiento más indicado para corregir la causa que haya originado la insuficiencia. Pueden recetarse medicamentos para contrarrestar los signos clínicos, como las convulsiones o las úlceras. En cambio, en casos de obstrucción o tumor, la opción más indicada suele ser la intervención quirúrgica.

¿Cómo debe ser la alimentación de los perros con enfermedades hepáticas?

Además de tratamiento veterinario, los problemas hepáticos en los perros también suelen precisar de una dieta específica para minimizar el esfuerzo que tiene que realizar el hígado y proteger la función hepática. Si tu mascota sufre problemas hepáticos, debes ofrecerle una comida natural para perros con hepatopatías. Un pienso formulado específicamente para favorecer la función hepática debe contar con un porcentaje de grasa y proteína inferior al habitual, así como bajos niveles de sodio, calcio y fósforo.

Por el contrario, es recomendable que incluya un alto contenido en potasio y un aporte significativo de condroprotectores, probióticos y prebióticos para proteger y estimular el sistema digestivo.

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